A ISABEL MARTÍN
para Anika Entre Libros
Por Pilar Alonso

Isabel Martín Cordero, periodista y escritora, fue finalista en 1999 del Premio La Sonrisa Vertical con la obra Allegro nada moderato. También ha publicado cuentos en revistas y periódicos y ha participado en diversas antologías de relatos, como Qué mala suerte tengo con los hombres o Cuentos para leer en el metro.
"La curandera de Atenas" es su primera novela histórica y el resultado es espectacular. Pese a su ajetreada agenda, esta polifacética mujer ha sacado tiempo para contestar a esta entrevista.
(Extracto de la entrevista)
** "La curandera de Atenas" es tu segunda novela. Con la primera fuiste finalista del Premio La Sonrisa Vertical en 1999. De una novela erótica a una histórica. ¿Cómo se produce ese cambio? ¿Cómo surge la idea de escribir la historia de Helena en la Antigua Grecia?
Isabel Martín:
De una forma tangencial sí tiene que ver. La idea de escribir esta novela la tuve tras leer un ensayo de Eslava Galán titulado “Amor y sexo en la antigua Grecia”. Y aunque la novela fue por otros derroteros, sí creo que, dejando a un lado el aspecto histórico, mantiene mucho de ese clima erótico que la inició. Hay una gran historia de amor y además el sexo está siempre presente en la novela, para bien y para mal.
** Por la novela desfilan muchos personajes reales. Empédocles, el padre de Helena, es uno de ellos. ¿También lo es Helena?
Isabel Martín:
Helena es un personaje ficticio, pero para crearla me apoyé en una referencia mínima que encontré en un texto antiguo y que habla de una hija de Empédocles. El resto es inventado, auque la posibilidad de que esa hija real fuera educada, al igual que Helena, como un chico no es tan descabellado dada la personalidad de Empédocles.
** Es sorprendente que en una época tan civilizada y tan llena de grandes hombres como aquella, la mujer fuese considerada poco menos que una propiedad. Y sorprende también el sometimiento a la religión y cómo ésta dominaba muchos de los aspectos de la vida cotidiana, llegando incluso a juicios y ejecuciones por delitos de herejía. ¿Cómo se explica la combinación de esos factores?
Isabel Martín:
Es una de sus muchas contradicciones. Hay que tener en cuenta que era una sociedad muy cerrada y muy primitiva en muchos aspectos. Era un pueblo guerrero y cuando se está casi siempre al borde del abismo, los dioses son muy necesarios.
Lo sorprendente es que en este ambiente tan cerrado surgieran las matemáticas, la geometría, la astronomía, la democracia... Atenas era una ciudad muy pequeña, realmente, y todos se conocían. Supongo que habría también muchos celos y rencillas, lo que muchas veces se solucionaba por la vía de la denuncia.
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