viernes, 14 de mayo de 2010

Entrevista a Javier Montilla, por La sociedad del arco iris

Entrevista 451 de Anika Entre Libros

Entrevista a JAVIER MONTILLA
para Anika Entre Libros
Por María Dolores García Pastor


No me cansaré de agradecer a Susana Guzner que me descubriera a este escritor, que sirviera de puente entre ambos recomendándome su libro La sociedad arco iris. Gracias a eso he conocido y disfrutado no sólo del escritor y periodista sino también de la persona. Javier es un inconformista comprometido con infinidad de causas. Se declara políticamente incorrecto aunque eso le comporte “la soledad más absoluta” y sigue adelante día a día poniendo su pluma al servicio de los que no tienen voz para que a través de sus artículos y sus libros puedan ser oídos. Es director del diario digital Kultura Libre y jefe de cultura y espectáculos de El librepensador, tiene una columna semanal en El Plural. Además de La sociedad arco iris ha escrito Los expulsados del paraíso, El corazón de la Tortura, ha coordinado la antología No sólo duelen los golpes y es autor de la obra de teatro Alhayat.

Charlamos con él de La sociedad arco iris.

(Extracto de la entrevista)


** Javier, ¿de dónde surgió la idea de hacer este libro?

Javier Montilla:

De mi pasión por el cine de Isabel Coixet, aunque parezca un tópico o mitomanía. Vi una entrevista suya a raíz de su película La vida secreta de las palabras, en la que, en un momento determinado, dijo que desde el momento en que uno tiene una vida interior, ya está llevando una doble vida. Esta frase me impactó tanto que durante algunos días no podía quitármela de la cabeza. Sin dudarlo, pensé en tantos momentos en que las personas homosexuales habían llevado una vida interior lo que, en cierto modo, les confería una doble vida. Días más tarde, pensé que ya era hora de escribir un libro que permitiera contar la historia y la experiencia del colectivo homosexual desde todas las perspectivas y, lo más importante, en primera persona.


** Diecinueve entrevistas y sólo seis mujeres, ¿por alguna razón en especial?

Javier Montilla:

Un periodista amigo me decía que como publicase esto, Bibiana Aído me iba a suspender por no establecer la cuota. Bueno, yo no soy políticamente correcto. Y yo no creo en las cuotas. Creo que el esfuerzo y el trabajo son los méritos que deben prevalecer sin importar el género. De hecho, cuando dirigí el libro colectivo “No sólo duelen los golpes. Palabras contra la violencia de género” en el cual periodistas y escritoras de este país, se unían por primera vez en un libro para decir basta a la violencia machista, yo fui el único hombre, y no sólo eso, sino que me rodeé de todas ellas. ¿Acaso la cuota ahí importaba? Evidentemente, no.

Lo que considero absolutamente necesario es reflexionar sobre el porqué de la enorme diferencia existente entre el número de hombres y mujeres que hay en el libro, que supongo que es lo que te llama la atención.

Soy de los que piensan que las mujeres lesbianas verdaderamente deberían hacer una reflexión colectiva y meditar sobre la automarginación que en muchas ocasiones se autoimponen.

Por tanto, esa es la única razón por la que hay más hombres que mujeres. Simplemente muchas de ellas no quisieron participar.


** ¿Con cuál de ellas disfrutaste especialmente?

Javier Montilla:

No me puedo quedar con ninguna en particular. Cada historia es necesaria e imprescindible y cada voz ha aportado autenticidad al libro. Me enterneció, por ejemplo, la forma en que Boti García Rodrigo explica cómo reaccionó el ex presidente Aznar en una recepción con motivo del día de la Constitución ante la presencia de los colectivos de gays y lesbianas. Me emocionó la absoluta lucidez con la que Boris Izaguirre narra de forma visceral la muerte y el funeral del desaparecido Terenci Moix. Me sobrecogió, de forma personal, la conversación que Leopoldo Alas tuvo conmigo semanas antes de fallecer de forma inesperada, y que se convirtió, por tanto, en una especie de testamento literario. Me impactó la serenidad y la calma de una artista como Mayte Martín, que sentados en el sofá de su casa, me hizo descubrir que un escenario puede ser mucho más que eso y me impactó la historia y el drama de Susana Guzner, cuya hermana fue asesinada a manos de la Triple A argentina. Todo un abanico de emociones que es la característica principal del libro. Es un libro de emociones.


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