Entrevista 435 de Anika Entre Libros
Entrevista a ANDRÉS PÉREZ DOMÍNGUEZ
para Anika Entre Libros
Por Anika

Andrés Pérez Domínguez es autor de la novela infantil "Ojos tristes" (2001) y de las novelas "Duarte" (2002), "La clave Pinner" (2004), "El síndrome de Mogwli" (2008) con la que ganó el premio Luís Berenguer, "El factor Einstein" (2008) y "El violinista de Mauthausen" con la que ha ganado el XLI Premio de Novela Ateneo de Sevilla, novela de la que vamos a hablar en esta entrevista.
En el holocausto murieron alrededor de 7.500 españoles, republicanos que lucharon en la Guerra Civil y que sobrevivieron exiliados en Francia en campos de refugiados, y con la entrada de los alemanes estos hombres y mujeres terminaron encerrados en campos de concentración, exterminio y/o trabajos forzados, entre ellos Mauthausen. Rubén Castro, el protagonista republicano español de "El violinista de Mauthausen", nos cuenta desde su secuestro, encierro y posterior salida cómo sobrevive. En París ha dejado a Anna, su prometida, que creyendo que así ayudará a ganar la guerra contra los nazis, se convierte en espía. Bishop es su contacto, y Franz Müller, un alemán contrario al régimen, su meta. Pero esta historia es mucho más que cuatro formas de vidas ante el nazismo, es también una historia de amor, desamor, desconfianza, lealtad, traiciones, arrepentimientos, culpabilidad, impotencia y una esperanza final.
(Extracto de la entrevista)
** Rubén Castro, el republicano exiliado, es detenido por la Gestapo en Francia y conducido a Mauthausen ¿hubo muchos Rubén Castro o hubo también otros españoles detenidos en otros países y con el mismo o parecidos destinos?
Andrés Pérez Domínguez:
Testimonios, y vestigios, de presencia de españoles los hay en la mayoría de los campos de concentración. Muchos de ellos llegan a los campos de ser hechos prisioneros en el desastre de Dunkerque. Pero, para llegar a Dunkerque, hay que contar primero que los republicanos españoles empiezan a llegar masivamente a Francia desde enero de 1939, al final de la guerra civil. Allí son confinados en unos campos de refugiados en unas condiciones terribles. Luego, cuando los alemanes invaden Francia, son obligados a alistarse en el ejército, y la mayoría de ellos son destinados a reforzar la célebre Línea Maginot. Pero cuando el ejército alemán invade Francia el ejército anglofrancés, además de los españoles, son arrinconados en la playa de Dunkerque.
Sin embargo, Rubén Castro, uno de los protagonistas de la novela, es hecho prisionero en París por sus ideas políticas. Es el otro motivo por el que los españoles llegan a los campos de concentración, aunque, me atrevería a decir, que el único motivo acaba siendo político. Cuando a Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores y cuñado de Franco, le preguntan los alemanes sobre qué deben hacer con los españoles presos, éste se desentiende de ellos. Argumenta que quien no está en España no es español, los convierte en apátridas (en Mauthausen los españoles llevan el triángulo azul de los apátridas) y los condena a muerte.
** Franz Müller, representa al alemán que está en contra del régimen. No debió ser fácil ¿Cómo crees que lo vivieron ellos?
Andrés Pérez Domínguez:
Debió de ser muy complicado estar en contra de un régimen que parecía hipnotizar a sus seguidores, sustraerse a la fuerte conciencia nacionalista, a los desfiles, a los uniformes, a una corriente que arrastraba a muchos ciudadanos.
Es algo sobre lo que pienso mucho, y sobre lo que creo que se debería reflexionar: ¿qué habríamos hecho si nos hubiera tocado vivir esa época? ¿Nos habríamos opuesto abiertamente? ¿Habríamos mirado para otro lado? ¿Nos habríamos dejado arrastrar por la misma corriente que los demás? Supongo que para eso escribe uno novelas, para intentar dar una respuesta a estas preguntas, o, simplemente, para que los lectores reflexionen sobre ellas.
** Has incluido el interés de los norteamericanos y los rusos por los científicos del régimen nazi. Esto me recuerda también a los médicos… ¿qué clase de gente acogieron estos países en vez de castigarles?
Andrés Pérez Domínguez:
Esta actitud por parte de los rusos, y sobre todo de los norteamericanos, podemos mirarla de dos formas: criticarla por su hipocresía o comprenderla por su pragmatismo.
Está claro, desde mucho antes de que la Segunda Guerra Mundial termine, que en el futuro va a haber dos bloques enfrentados, dos bloques que ya se miran con desconfianza. Y en Alemania había gente con muchísimo talento (la Ciencia se había desarrollado de una forma espectacular en Alemania durante las primeras décadas del siglo XX), y aunque muchos científicos -la mayoría de origen judío- se habían marchado del país cuando tuvieron oportunidad (Einstein, Leo Szilard, Enrico Fermi, que se marchó de Italia porque su mujer era judía…), otros se quedaron en Alemania, como Werner Heisenberg (el director del programa atómico alemán), o Werner von Braun, el padre de las tristemente célebres bombas telediridas V1 y V2.
Werner von Braun se convertirá luego en uno de los artífices del programa Apolo, pero no hay que olvidar que durante la Segunda Guerra Mundial dirigió una fábrica en la que cientos de presos trabajaban en régimen de esclavitud, y que además pertenecía al partido nazi.
** Sin duda te has explicado mejor que yo :) Andrés, tu novela nos muestra una realidad que existió, pero los españoles no han sido siempre incluidos en el holocausto judío ¿es ésta una forma de recordarles u homenajearles?
Andrés Pérez Domínguez:
Todos conocemos el sufrimiento de los judíos durante el Holocausto. Está lo suficientemente documentado, filmado, novelado y explicado como para que, a estas alturas de la película, solo cierta gente con la mente muy estrecha se atreva a negar el Holocausto, o a pensar siquiera que no fue tan duro o tan grave como nos han contado.
Dicho, esto, también hay que añadir que no solo los judíos sufren el Holocausto, sino también los gitanos, los eslavos, los homosexuales, los que tenían ideas políticas contrarias a los nazis y, también, los republicanos españoles.
Yo creo que los españoles son los grandes olvidados del Holocausto. Después de ser considerados unos apátridas, los que sobreviven no pueden volver a España. Y mucha gente no conoce su historia.
Cuando he visitado el campo de exterminio de Mauthausen, echo de menos una bandera española (hay alguna republicana), una representación contundente del gobierno español, una placa enorme que recuerde que fueron los héroes del campo, los que plantaron cara a sus verdugos, los que arriesgaron la vida para sacar del campo los negativos de Francisco Boix (gracias a sus fotos y a su testimonio pudo condenarse en Nüremberg a Albert Speer y a Ernst Kaltenbruner).
Cualquier preso de otra nacionalidad recuerda hoy a los españoles como unos héroes.
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Entrevista a ANDRÉS PÉREZ DOMÍNGUEZ
para Anika Entre Libros
Por Anika

Andrés Pérez Domínguez es autor de la novela infantil "Ojos tristes" (2001) y de las novelas "Duarte" (2002), "La clave Pinner" (2004), "El síndrome de Mogwli" (2008) con la que ganó el premio Luís Berenguer, "El factor Einstein" (2008) y "El violinista de Mauthausen" con la que ha ganado el XLI Premio de Novela Ateneo de Sevilla, novela de la que vamos a hablar en esta entrevista.
En el holocausto murieron alrededor de 7.500 españoles, republicanos que lucharon en la Guerra Civil y que sobrevivieron exiliados en Francia en campos de refugiados, y con la entrada de los alemanes estos hombres y mujeres terminaron encerrados en campos de concentración, exterminio y/o trabajos forzados, entre ellos Mauthausen. Rubén Castro, el protagonista republicano español de "El violinista de Mauthausen", nos cuenta desde su secuestro, encierro y posterior salida cómo sobrevive. En París ha dejado a Anna, su prometida, que creyendo que así ayudará a ganar la guerra contra los nazis, se convierte en espía. Bishop es su contacto, y Franz Müller, un alemán contrario al régimen, su meta. Pero esta historia es mucho más que cuatro formas de vidas ante el nazismo, es también una historia de amor, desamor, desconfianza, lealtad, traiciones, arrepentimientos, culpabilidad, impotencia y una esperanza final.
(Extracto de la entrevista)
** Rubén Castro, el republicano exiliado, es detenido por la Gestapo en Francia y conducido a Mauthausen ¿hubo muchos Rubén Castro o hubo también otros españoles detenidos en otros países y con el mismo o parecidos destinos?
Andrés Pérez Domínguez:
Testimonios, y vestigios, de presencia de españoles los hay en la mayoría de los campos de concentración. Muchos de ellos llegan a los campos de ser hechos prisioneros en el desastre de Dunkerque. Pero, para llegar a Dunkerque, hay que contar primero que los republicanos españoles empiezan a llegar masivamente a Francia desde enero de 1939, al final de la guerra civil. Allí son confinados en unos campos de refugiados en unas condiciones terribles. Luego, cuando los alemanes invaden Francia, son obligados a alistarse en el ejército, y la mayoría de ellos son destinados a reforzar la célebre Línea Maginot. Pero cuando el ejército alemán invade Francia el ejército anglofrancés, además de los españoles, son arrinconados en la playa de Dunkerque.
Sin embargo, Rubén Castro, uno de los protagonistas de la novela, es hecho prisionero en París por sus ideas políticas. Es el otro motivo por el que los españoles llegan a los campos de concentración, aunque, me atrevería a decir, que el único motivo acaba siendo político. Cuando a Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores y cuñado de Franco, le preguntan los alemanes sobre qué deben hacer con los españoles presos, éste se desentiende de ellos. Argumenta que quien no está en España no es español, los convierte en apátridas (en Mauthausen los españoles llevan el triángulo azul de los apátridas) y los condena a muerte.
** Franz Müller, representa al alemán que está en contra del régimen. No debió ser fácil ¿Cómo crees que lo vivieron ellos?
Andrés Pérez Domínguez:
Debió de ser muy complicado estar en contra de un régimen que parecía hipnotizar a sus seguidores, sustraerse a la fuerte conciencia nacionalista, a los desfiles, a los uniformes, a una corriente que arrastraba a muchos ciudadanos.
Es algo sobre lo que pienso mucho, y sobre lo que creo que se debería reflexionar: ¿qué habríamos hecho si nos hubiera tocado vivir esa época? ¿Nos habríamos opuesto abiertamente? ¿Habríamos mirado para otro lado? ¿Nos habríamos dejado arrastrar por la misma corriente que los demás? Supongo que para eso escribe uno novelas, para intentar dar una respuesta a estas preguntas, o, simplemente, para que los lectores reflexionen sobre ellas.
** Has incluido el interés de los norteamericanos y los rusos por los científicos del régimen nazi. Esto me recuerda también a los médicos… ¿qué clase de gente acogieron estos países en vez de castigarles?
Andrés Pérez Domínguez:
Esta actitud por parte de los rusos, y sobre todo de los norteamericanos, podemos mirarla de dos formas: criticarla por su hipocresía o comprenderla por su pragmatismo.
Está claro, desde mucho antes de que la Segunda Guerra Mundial termine, que en el futuro va a haber dos bloques enfrentados, dos bloques que ya se miran con desconfianza. Y en Alemania había gente con muchísimo talento (la Ciencia se había desarrollado de una forma espectacular en Alemania durante las primeras décadas del siglo XX), y aunque muchos científicos -la mayoría de origen judío- se habían marchado del país cuando tuvieron oportunidad (Einstein, Leo Szilard, Enrico Fermi, que se marchó de Italia porque su mujer era judía…), otros se quedaron en Alemania, como Werner Heisenberg (el director del programa atómico alemán), o Werner von Braun, el padre de las tristemente célebres bombas telediridas V1 y V2.
Werner von Braun se convertirá luego en uno de los artífices del programa Apolo, pero no hay que olvidar que durante la Segunda Guerra Mundial dirigió una fábrica en la que cientos de presos trabajaban en régimen de esclavitud, y que además pertenecía al partido nazi.
** Sin duda te has explicado mejor que yo :) Andrés, tu novela nos muestra una realidad que existió, pero los españoles no han sido siempre incluidos en el holocausto judío ¿es ésta una forma de recordarles u homenajearles?
Andrés Pérez Domínguez:
Todos conocemos el sufrimiento de los judíos durante el Holocausto. Está lo suficientemente documentado, filmado, novelado y explicado como para que, a estas alturas de la película, solo cierta gente con la mente muy estrecha se atreva a negar el Holocausto, o a pensar siquiera que no fue tan duro o tan grave como nos han contado.
Dicho, esto, también hay que añadir que no solo los judíos sufren el Holocausto, sino también los gitanos, los eslavos, los homosexuales, los que tenían ideas políticas contrarias a los nazis y, también, los republicanos españoles.
Yo creo que los españoles son los grandes olvidados del Holocausto. Después de ser considerados unos apátridas, los que sobreviven no pueden volver a España. Y mucha gente no conoce su historia.
Cuando he visitado el campo de exterminio de Mauthausen, echo de menos una bandera española (hay alguna republicana), una representación contundente del gobierno español, una placa enorme que recuerde que fueron los héroes del campo, los que plantaron cara a sus verdugos, los que arriesgaron la vida para sacar del campo los negativos de Francisco Boix (gracias a sus fotos y a su testimonio pudo condenarse en Nüremberg a Albert Speer y a Ernst Kaltenbruner).
Cualquier preso de otra nacionalidad recuerda hoy a los españoles como unos héroes.
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2 comentarios:
Pues me ha encantado, la entrevista y la reseña.
Felicidades!!
Una vez más, una excelente entrevista. enhorabuena
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