Entrevista 374 de Anika Entre Libros
Entrevista a ANA CABRERA VIVANCO
para Anika Entre Libros, por Las horas del alma
Por Manel Haro

Ana Cabrera Vivanco espera en uno de los sillones del salón principal del Hotel Hesperia Presidente, en Barcelona. Antes de empezar la entrevista, pide unos minutos de pausa para tomar el aire. Cuando sube, ya recuperada de tantas horas de promoción, me dice que para ella es más fácil hablar del castrismo que de su novela. Hablar sobre Las horas del alma parece suponer un ejercicio de profunda interiorización.
Ana Cabrera Vivanco se declara desterrada de Cuba y se siente con una relativa comodidad de poder hablar con libertad de lo que ella y su familia han vivido en la isla. Todo ese caudal interior lo ha reflejado en Las horas del alma, novela de sagas familiares, que nos recuerda a las obras más relevantes de Hispanoamérica, como Cien años de soledad o La casa de los espíritus.
(extracto de la entrevista)
** ¿Tenía usted claro todo el árbol genealógico?
Ana Cabrera Vivanco:
Yo hice un árbol genealógico previo, es el que está en la novela. Eso me servía como guía, porque yo quería escribir sobre cinco generaciones, un siglo de vida. Yo sabía que tenía que analizar cinco generaciones, pero no sabía si un personaje iba a tener un hijo varón o no. Algunos sí estaban claros, pero otros no del todo. Como decía antes, los personajes a veces van solos. Yo pretendía hacer un retrato de la sociedad cubana, con los diferentes cambios de gobierno, situaciones históricas… Todo ello a través de estas cinco generaciones.
** ¿Le ha costado contenerse como autora y ceder el discurso a sus personajes a la hora de hablar de los diferentes regímenes cubanos?
Ana Cabrera Vivanco:
Me halaga muchísimo esa pregunta, porque es algo que me preocupaba. De hecho, era el mayor reto de todos. Yo provengo de una familia de clase media acomodada a la que se lo quitaron todo cuando la Revolución. Mi familia no se sumó al tren del triunfo castrista, por lo que fuimos perjudicados. Yo tenía mucha rabia, claro, y era difícil contenerse.
Me levantaba por la noche para escribir mientras me tomaba termos enteros de café y me echaba a llorar para evitar que mi rabia saliera en la novela. Por cierto, que escribía con una pluma estilográfica Parker y mercromina, ya que en Cuba no había tinta ni bolígrafos.
** Las horas del alma fue escrita en Cuba, ¿no corría peligro?
Ana Cabrera Vivanco:
Yo traje la novela mutilada a España. La tuve que reescribir, porque eliminé capítulos que hablaban de la Revolución. Cuando llegué a España tuve que reescribir los capítulos que dejé en Cuba. No puedes imaginar lo que pasé. Luego mi hija se arriesgó y los trajo a España. A mí me registraban por ser escritora, pero ella salía como turista, así que no tenía tanto peligro. Pero aunque yo estuviera en España, mi marido seguía en Cuba, por lo que no podía publicar nada hasta que no estuviéramos los tres aquí. He tenido mucho trabajo con esta novela.
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Entrevista a ANA CABRERA VIVANCO
para Anika Entre Libros, por Las horas del alma
Por Manel Haro

Ana Cabrera Vivanco espera en uno de los sillones del salón principal del Hotel Hesperia Presidente, en Barcelona. Antes de empezar la entrevista, pide unos minutos de pausa para tomar el aire. Cuando sube, ya recuperada de tantas horas de promoción, me dice que para ella es más fácil hablar del castrismo que de su novela. Hablar sobre Las horas del alma parece suponer un ejercicio de profunda interiorización.
Ana Cabrera Vivanco se declara desterrada de Cuba y se siente con una relativa comodidad de poder hablar con libertad de lo que ella y su familia han vivido en la isla. Todo ese caudal interior lo ha reflejado en Las horas del alma, novela de sagas familiares, que nos recuerda a las obras más relevantes de Hispanoamérica, como Cien años de soledad o La casa de los espíritus.
(extracto de la entrevista)
** ¿Tenía usted claro todo el árbol genealógico?
Ana Cabrera Vivanco:
Yo hice un árbol genealógico previo, es el que está en la novela. Eso me servía como guía, porque yo quería escribir sobre cinco generaciones, un siglo de vida. Yo sabía que tenía que analizar cinco generaciones, pero no sabía si un personaje iba a tener un hijo varón o no. Algunos sí estaban claros, pero otros no del todo. Como decía antes, los personajes a veces van solos. Yo pretendía hacer un retrato de la sociedad cubana, con los diferentes cambios de gobierno, situaciones históricas… Todo ello a través de estas cinco generaciones.
** ¿Le ha costado contenerse como autora y ceder el discurso a sus personajes a la hora de hablar de los diferentes regímenes cubanos?
Ana Cabrera Vivanco:
Me halaga muchísimo esa pregunta, porque es algo que me preocupaba. De hecho, era el mayor reto de todos. Yo provengo de una familia de clase media acomodada a la que se lo quitaron todo cuando la Revolución. Mi familia no se sumó al tren del triunfo castrista, por lo que fuimos perjudicados. Yo tenía mucha rabia, claro, y era difícil contenerse.
Me levantaba por la noche para escribir mientras me tomaba termos enteros de café y me echaba a llorar para evitar que mi rabia saliera en la novela. Por cierto, que escribía con una pluma estilográfica Parker y mercromina, ya que en Cuba no había tinta ni bolígrafos.
** Las horas del alma fue escrita en Cuba, ¿no corría peligro?
Ana Cabrera Vivanco:
Yo traje la novela mutilada a España. La tuve que reescribir, porque eliminé capítulos que hablaban de la Revolución. Cuando llegué a España tuve que reescribir los capítulos que dejé en Cuba. No puedes imaginar lo que pasé. Luego mi hija se arriesgó y los trajo a España. A mí me registraban por ser escritora, pero ella salía como turista, así que no tenía tanto peligro. Pero aunque yo estuviera en España, mi marido seguía en Cuba, por lo que no podía publicar nada hasta que no estuviéramos los tres aquí. He tenido mucho trabajo con esta novela.
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insólito como inesperado.



























