lunes 29 de junio de 2009

Entrevista a Josep Asensi, por Layos. Historia de un mito griego

Entrevista 387 de Anika Entre Libros

Entrevista a JOSEP ASENSI
para Anika Entre Libros, por Layos. Historia de un mito griego
Por Ariodante


Josep Asensi (Benetússer, 1967). Licenciado en Medicina en Valencia en 1991, se formó como cirujano en el Hospital General Universitario de Valencia. Siempre ha ejercido en la Sanidad Pública, hasta que una lesión de la mano derecha lo alejó de los quirófanos. Con un “cese por incapacidad permanente”, se refugió en sus otras dos grandes pasiones: la Historia y la narrativa, a las que no había podido dedicar tanto tiempo como le hubiera gustado.

Entusiasmado con la mitología y con Homero, descubrió la Edad del Bronce. Viéndose con tiempo libre, se decidió por la escritura, afición que yacía dormida en su interior. El resultado fue “Layos, historia de un mito griego”, una novela ambientada en la ciudad de Tebas en el siglo XIV a.c., en la época que se ha dado en llamar “civilización micénica”. Curiosamente, en estos tiempos cibernéticos, escribe a mano.

Actualmente ha vuelto al ejercicio de la Medicina en el servicio de Radiodiagnóstico en el Consorcio Hospital General Universitario de Valencia. Trata de hacer compatible la escritura con la práctica de la medicina. Disfruta de la buena comida y le encanta la cerveza, aunque detesta el fútbol.


(extracto de la entrevista)

** ¿Por qué elegiste precisamente el mito de Layos?

Josep Asensi:

Porque el llamado “Ciclo Tebano” es uno de los más extensos y bellos dentro de la mitología. Dentro de él, Layos es una figura de la que se ha escrito muy poco: es el eterno secundario, nunca el protagonista. Por una parte, quería devolverle su dignidad a un personaje marginado injustamente y, por otra, la ausencia de grandes tragedias me permitía trabajar sobre un personaje que no estuviera ya literariamente agotado.

No se puede competir con Sófocles, por ejemplo. Si quería escribir sobre la Edad del Bronce en Grecia, elegir a Edipo como protagonista hubiera sido una mala idea.


** ¿Cómo te documentaste, habiendo tan poco sobre el tema?

Josep Asensi:

El verdadero problema no es que haya poco, sino que es muy contradictorio, pero al final acabas encontrando material suficiente. Hay algunos libros clásicos, como “Grecia en la Edad del Bronce” de Emilly Vermeulle o “El mundo micénico” de Chadwick, que son la base sobre la que empezar el estudio, al ser a la vez completos y sencillos; no obstante, están limitados por su temprana edición, faltando algunos datos de descubrimiento más reciente. Hay libros recientes, sobre todo españoles, que incluyen las últimas novedades; “Los orígenes del pueblo griego”, de Luis García Iglesias, es un buen ejemplo, aunque no el único.

También podemos recurrir a la historia de pueblos contemporáneos a los griegos, como con “El reino de los Hititas”, de Trevor Bryce, o “Troya y Homero” de Joachim Latacz; éste último es, además, un buen tratado de lingüística. La lista podría hacerse muy larga, y yo muy pesado. Estos libros tienen dos misiones: un panorama general sobre la época en sociedades mejor conocidas, y una visión de los griegos desde el punto de vista “del otro”.

Las revistas de Historia también son una ayuda muy valiosa, pero es difícil buscar datos concretos una vez ha pasado el tiempo, por lo que obligan a estar tomando notas o bien a fotocopiar y archivar por separado los artículos de interés: desde los estudios de hidrodinámica de una galera hasta la noticia del hallazgo de un pecio. Con el tiempo puedes llenar varios archivadores.

La mitología es de gran ayuda, y sobre ello hay mucha más información. Es curioso lo mucho que los mitos pueden enseñarnos sobre un pueblo.

Homero es imprescindible. El “catálogo de las naves” contiene más información geográfica y toponímica que muchos tratados modernos. Para el medio físico, Pausanias es de gran ayuda.

Luego hay que volar un poco de flor en flor para estudiar temas concretos, como los diferentes estratos sociales y sus relaciones (“Historia Social de Grecia”, de Fritz Gschnitzer), la gastronomía (“El arte de comer en la Antigua Grecia”, de Mª José García Soler, o “La cocina más antigua del mundo”, de Jean Bottéro), y así un largo etcétera.

Al final acabas con varias estanterías llenas, aunque hace falta muchos años para recopilar todo el material.


** El tema de la homosexualidad, que es parte central del libro, se sale de la idea que llevamos acerca de cómo los griegos la entendían, ¿Por qué crees que realmente la relación entre Crísipos y Layos se sale de las relaciones normales entre hombres en la Grecia arcaica?

Josep Asensi:

Tenemos muy idealizada la homosexualidad griega. Platón o Alcibíades no son una muestra representativa del grueso de la sociedad. En general, la homosexualidad griega sólo se entendía con muchachitos que todavía no exhibían caracteres masculinos, o como una relación de dominación entre un amo y su siervo. Una relación entre adultos libres era censurable.

Además, una relación “correcta” no debía dejarse llevar por un apasionamiento excesivo: la obsesión por un objetivo sexual era “hybris”, un término griego muy amplio para toda una panoplia de actitudes reprobables. Layos se apasiona tanto por Crísipos que llega a raptarlo, y eso no es aceptable para la mentalidad griega. Al menos entre mortales, porque a Zeus se le puede tolerar su pasión por Ganímedes, o a Apolo por Jacinto.


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