miércoles 16 de julio de 2008

Entrevista a José Carlos Carmona por Sabor a Chocolate

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ENTREVISTA a JOSE CARLOS CARMONA

Por Joseph B. Macgregor

(Presentación en la web)

Con “Sabor a Chocolate”, José Carlos Carmona, músico de profesión y hombre polifacético por vocación, consiguió el primer premio de la XIII edición del Premio Universidad de Sevilla. En ella se nos narra la historia de un hombre, Adrian Troadec, que funda a principio de los años veinte en Suiza, una chocolatería (La Petit Chocolat Troadec) por amor, para intentar así conquistar a Alma Trapolyi, la hija de Lajos Trapolyi, su maestro de ajedrez. Sin embargo, ésta lo ve tan sólo como un buen amigo y marcha a Estados Unidos para casarse con Mel Williams, un joven capitán de la aviación norteamericana…

… y hasta aquí puedo leer.

Entre las cualidades más acentuadas de esta novela podríamos destacar en primer lugar una más que evidente capacidad de síntesis narrativa – contar una historia que comienza en los años 20 y termina prácticamente a finales del siglo XX en tan sólo cien capítulos y cien páginas - o que siendo una historia básicamente romántica y sentimental nunca traspasar la frágil línea de lo cursi o lo empalagoso, consiguiendo además llegar al corazón y emocionar.

** Estudiaste con Enrique García Asensio, y con Ruben Vartanyan en Estados Unidos… ¿Qué fue lo más importante que aprendiste de estos maestros?

José Carlos Carmona
:

Del ruso aprendí muy poco porque era de los que contaba anécdotas con Karajan o con Stravinsky o con Kachaturian, pero técnicamente era muy pobre. Fue un modelo de esfuerzo: después de 12 años como director principal de las orquestas del Bolshoi, huyó de la Unión Soviética y tuvo que estar tres años en Bolivia escondido huyendo de la KGB. Después, consiguió empezar a salir a flote. Y cuando yo lo conocí estaba recién llegado a Estados Unidos empezando de nuevo. Él me decía: “José Carlos, prepárate, en esta profesión un día puedes estar en la cima y días después tienes que estar empezando de nuevo desde cero”. Eso lo tengo muy presente.

Con García Asensio aprendí lo que no se aprende en ninguna parte: ¡¡¡técnica!!! Una magnífica, metódica y bien estructurada técnica gestual para poder modelar el sonido que quiero que salga de una orquesta. Todavía no se ha reconocido al Maestro García Asensio en su justa medida. Yo ahora estoy escribiendo un libro sobre la materia que, espero, le haga justicia.


** ¿Está basada la trama en hechos y personajes reales? ¿Existe esa chocolatería, por ejemplo?

José Carlos Carmona
:

Gran parte de los elementos que componen esta novela son reales y han existido o existen. El violín, por ejemplo, es mío y descansa arropado por un viejo trapo en su estuche. Los nombres son de personas reales pero barajados en el tiempo y en el espacio. El nombre y apellidos del chico que aparece al final y que participó en las revueltas contra el G8 es auténtico y tuvo justamente el protagonismo que se le da en el libro.

Pero para mí todo lo que ocurre en una novela, desde la portada hasta la contraportada, podría y debería ser considerado fantasía literaria y en ese juego he querido que participaran los lectores.


** ¿Por qué has estructurado la novela en cien capítulos de extensión breve, que no duran más de una página o página y media?

José Carlos Carmona
:

El número 100 es una absoluta casualidad que, realmente, me preocupó porque no quería que pudiera crear la apariencia de que toda la obra no era más que un constructo artificioso. Pero, por otra parte, me pareció una casualidad simbólica que me parecía que aportaba elementos interesantes para el lector. Por eso no hice nada para cambiarlo. Pero te recuerdo que suprimí todo el segundo movimiento de la sinfonía que estuvo completamente escrito y que variaba sustancialmente, como podrás imaginar, la numeración de los capítulos.

La extensión corta de los capítulos era una condición técnica previa que yo mismo me había establecido y que cumplí hasta el final. Tenía que ver con el intento de hacer un primer movimiento de sinfonía “Allegro”. Ten en cuenta que ahora los lectores sólo están leyendo el “Allegro” y el “Presto finalle” unidos y por eso los capítulos son tan cortos y los del final más cortos aún.

Y sin embargo, no me importa que al final no hayan quedado las partes de la sinfonía porque ¡yo creo que todo el mundo la ha oído sin darse cuenta de que lo era! .


** ¿Podríamos afirmar que “Sabor a Chocolate” es básicamente una historia de amor?

José Carlos Carmona
:

Creo que no. Sabor a Chocolate es sobre todo una historia de persecución de deseos (y uno de ellos es el amor, pero hay muchos deseos en esta novela: supervivencia, ser director de orquesta, ser cantante de jazz, ser pianista, ser campeón de ajedrez, etc.)

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